Historias

TESTIMONIOS

SEMBLANZA
ANDREA, HIJA DE CLAUDIA SAA CABAL

Es difícil encontrar palabras que describan un corazón tan amoroso y entregado como el de Claudia Saa, madre, hermana, hija, amiga, mujer y guía. Insuperable maestra para aquellos que la conocieron y aprendieron de ella lo que es la verdadera entrega y el amor incondicional; amaba la vida y la dedicó a sus hijas, a su familia y a AMESE.

Fue la menor de 6 hermanos, era “la chiquita y la consentida”, sin embargo siempre independiente, emprendedora y con mucho carácter. Le apasionaba la cocina, el trabajo y la vida, siempre con una sonrisa en la cara demostrando que a pesar de cualquier cosa, la sonrisa siempre sana el corazón y mientras el corazón esté sano, no importa nada más.

Con el autoexamen a sus 49 años, se encontró una “bolita” en el seno izquierdo como ella la llamaba, los médicos le dijeron que no tenía más que seis meses de vida; y es ahí donde comenzó su lucha incansable, se resistió a esa idea y se sometió a todos los tratamientos que le podían hacer para que esa “bolita” no fuera la razón de su fin. Se curó y comenzó AMESE, a quien convirtió en su tercera hija.

A pesar de recaer con metástasis en piel y seno, siguió luchando cada segundo de su vida; renunció a su trabajo y se dedicó por completo a la fundación que en ese entonces era su todo, completamente comprometida con la causa.

A través de AMESE apoyó y acompañó a cientos de mujeres que estuvieran viviendo lo mismo que ella, ignoró los efectos de las quimioterapias, de las malas noticias y de los dolores. Ese fue otro gran ejemplo de amor incondicional, después de las quimioterapias iba derecho para AMESE, porque decía que había muchas mujeres que la necesitaban y que ella no tenía tiempo para estar mal.

Desafortunadamente el camino se complicó y su cuerpo estaba cada vez más limitado, sin embargo su mente, su amor y su energía seguía siendo la misma. En su último año vivió en una lucha constante entre el corazón y la razón porque su corazón ya estaba cansado, quería dedicarse a disfrutar de sus últimos días y su mente sólo quería seguir andando. Era difícil porque siempre estaba pensando en el bienestar de los demás, sólo quería ver a la gente sonriendo y creyendo; hasta que un día decidió oír su corazón y este le dijo que era momento de parar. Finalmente a sus 56 años descansó.

Muerte es tan sólo el nombre de la inmortalidad de su amor y esta en los corazones de los que la recordamos.

Muerte no es ausencia, muerte con amor es VIDA.

TESTIMONIO
TORY, HERMANA DE CLAUDIA SAA CABAL

“Claudia Saa mi hermana fundó AMESE en marzo del 2006 por y un grupo de médicos y pacientes, desde el inicio he estado vinculada en actividades por fuera de la oficina, para mí el arduo trabajo de Claudia herida de muerte por un cáncer de mama fue una gran enseñanza de amor, dedicación y superación, el ver luchar a Claudia de la manera en que lo hizo y el apoyo que tuvo en todo momento de sus médicos me fue enamorando cada vez mas de AMESE, cada vez más veía el entusiasmo de estas mujeres por servir a mujeres que tenían su misma enfermedad. Al morir Claudia me aparté un poco, quería apoyar mas no ser parte integral en la administración.

En Septiembre del 2011 llegaron a mi casa tres voluntarias fundadoras a pedirme que me acercara activamente en AMESE, me dio mucho susto, mi familia se opuso, yo estaba llevando una vida tranquila de compartir con mis hijos, mis nietos, amigos, viajes, clases de música y pintura, al recordar la lucha de Claudia acepte entrar a AMESE de tiempo completo, aunque esto me ha generado muchos esfuerzos y tenciones, estar más lejos físicamente de mis seres queridos, siento que me he acercado más espiritualmente a ellos y AMESE se convirtió en mi gran pasión, he tenido momentos de quererme retirar, sin embargo el abrazo cariñoso de una paciente diciendo, AMESE ha cambiado mi vida te hace olvidar de todas las dificultades por las que pasamos, me llena de entusiasmo y renueva mis energías. Llena de alegría mi corazón cuando uno de mis nietos me dicen tita como va AMESE?, tienes muchas paciente?, cómo podemos ayudarte?, no te hemos vuelto a ver, pero si estas feliz no importa. Para mi AMESE es pasión, amor, realización, servicio, entrega, felicidad.

TESTIMONIO VOLUNTARIA AMESE

“Porque es la misión que tengo después de pasar por mi tratamiento, que fue un poco duro e inesperado, nadie quiere tener cáncer, pero ahora sé cómo es esto quiero apoyar a las pacientes y ayudarlas en lo que pueda, y en Amese colaborar en todo lo que este a mi alcance como lo he hecho hasta ahora, ser Voluntaria para mí es un orgullo y una labor muy linda, me nace ayudar y compartir.

TESTIMONIO VOLUNTARIA AMESE

“Ser voluntaria en AMESE es probarse a uno mismo que las heridas cicatrizan en la medida que reconoce en otros las angustias y dolores del alma y del cuerpo, que un día sentimos en carne propia… Pero también es entender que no siempre se llora de tristeza, que el corazón salta cuando alguna de nosotras termina tratamiento, o supera un ciclo de quimio.
Lo más hermoso que sentí cuando visitaba centros oncológicos, fue ver la esperanza de alguna mujer que en tratamiento, se acercó y me pregunto si alguna vez me vi y sentí tan mal como ella en ese instante, cuando le conteste que si, sonrió y dijo calladamente…. ENTONCES SI SE PUEDE!!! Ser voluntaria y es mostrar con realidades que el cáncer de seno no es el final del camino, sólo un escalón más que superar…”

TESTIMONIO VOLUNTARIA AMESE

“Para mí ser voluntaria en AMESE, significa poder brindar todo lo mejor de sí, trabajar por las mujeres que como yo, han pasado o están pasando por una situación de salud delicada, al ser diagnosticadas con cáncer de seno. Es una labor muy gratificante y enriquecedora para el espíritu, pues de cada paciente, de cada caso particular se aprende mucho, se valora más la vida, se comparten hermosos momentos que hacen más llevadera la enfermedad. Creo que DIOS, me ha dado la posibilidad, a través de AMESE, de sentirme útil, de sentir que todavía tengo mucho por hacer y que puedo sembrar en los corazones de las mujeres que acuden a nuestra fundación, el valor suficiente para continuar. Es una cadena, que no podemos romper, pues cada día más este apoyo que brindamos, genera esperanza, fuerza y sobre toda la sensación de no tener que afrontar solas esta situación.”